15 Dic 2018

Adolecentes

Por G. Ivonne Moreno Toris

Y yo… ¿Qué pienso de los adolescentes?

Me gustaría iniciar este texto con una pregunta dirigida al lector: ¿En qué piensas cuando escuchas la palabra adolescente? Detente un momento y repite la palabra en tu mente.

¿En qué pensaste? Cuando me decidí a escribir sobre este tema me di a la tarea de cuestionar a varios de mis conocidos con la misma interrogante, aunque tenía una idea de las respuestas que obtendría, me sorprendió descubrir que para la mayoría lo que mejor la describe es: desarrollo, pequeño, joven, estudiante, drogas, sexo, alcohol,  sucio, molesto, dramas, emociones, complicado y mentiroso.

Fue sorpresivo para mí porque la mayoría de mis conocidos tienen entre 25 y 30 años, así que no hace mucho pasaron por esa etapa natural de la vida. Haciendo una reflexión sobre las respuestas, me generó incertidumbre saber si en general esa es la manera en que se significa este proceso, dejando de lado aquellas cosas positivas que tiene el ser adolescente.

Ser adolescente forma parte de un desarrollo biológico complejo en el que interviene la hipófisis, siendo una glándula que se encuentra en el cerebro y teniendo como función la liberación de hormonas, el adolescente se enfrenta a cambios como son la aparición de vello púbico, el desarrollo del aparato reproductor, cambio en la voz, crecimiento acelerado, entre otros.

Aunado a eso, se presentan cambios psicológicos importantes que por ahora dejaré de lado para enfocarme en los cambios sociales que se presentan, siendo la línea que me interesa abordar en esta ocasión. En lo personal es un tema que en mi experiencia con el trabajo de adolescentes, se convierte en algo trascendental para poder entrar en la parte psicológica.

En cuanto a los cambios sociales que se experimentan, no sólo se modifica la relación y la dinámica con sus pares, el adolescente no es un ser aislado, forma parte de una sociedad que se va construyendo a partir de la relación con los otros, es importante tomar en cuenta la época en la que se desarrolla y la cultura para poder comprender las diferentes manifestaciones de este proceso.

Por lo que me atrevo a pedirle de nuevo al lector que reflexione aquello que le viene a la mente cuando escucha la palabra adolescente, muy probablemente esos son los mensajes inconscientes que lanzamos hacia una etapa en donde la contención y comprensión social son trascendentales para el desarrollo óptimo hacia la vida adulta. Unas líneas atrás mencione que parece que se deja de lado los aspectos positivos de esta etapa. ¿Alguna vez te has preguntado que de positivo tiene ser adolescente? Una de las respuestas que me encanto y la escuche en una plática sobre el cerebro adolescente es que, justo en esta etapa, en donde la corteza cerebral no ha terminado de desarrollarse, situación que le permite al adolescente no medir riesgos a futuro, es el momento ideal para atreverse a “salir de la cueva” (casa de sus padres) para explorar, encontrar las capacidades y habilidades con las que se enfrentara al mundo y obtener lo suyo.

Entonces reflexionemos de qué manera estamos fomentando este desarrollo y si los mensajes que mandamos son los adecuados para el desarrollo óptimo de este proceso.